Estructura de costes en CI vs. construcción tradicional

Un jefe de obra que ha hecho durante años edificación tradicional abre por primera vez el presupuesto de un proyecto industrializado y se encuentra con que algunas partidas que conocía bien han desaparecido y otras que nunca había visto pesan ahora un porcentaje significativo del total. No es un error: es que la estructura de costes cambia. Entender ese cambio es el primer paso para presupuestar bien un proyecto industrializado y para evitar sorpresas durante la ejecución.

El reparto de coste se desplaza de obra a fábrica

En construcción tradicional, la mayor parte del coste se genera en obra: mano de obra directa, medios auxiliares, andamios, encofrados, hormigón vertido in situ, mortero, ladrillo, yeso. La obra es el centro de gravedad económico del proyecto.

En construcción industrializada, una parte sustancial de ese coste se desplaza a la fábrica. Lo que antes pagabas por hora de oficial y peón colocando elementos in situ ahora lo pagas, en gran medida, como elemento prefabricado terminado puesto en fábrica. La mano de obra de obra disminuye, la mano de obra de fábrica aumenta, y aparece un capítulo nuevo de logística y montaje que en tradicional era marginal.

Bloques de coste que conviene separar

Para presupuestar un proyecto industrializado conviene desglosar el coste en cinco bloques claros:

  • Coste de elementos prefabricados puestos en fábrica: el grueso del proyecto. Incluye materia prima, mano de obra de fábrica, amortización de moldes, control de calidad en planta y margen del fabricante.
  • Coste de moldes y utillaje específico: si el proyecto requiere geometrías singulares, los moldes se amortizan en el propio proyecto. En proyectos con piezas estándar de catálogo, este capítulo no existe como tal.
  • Coste de transporte: condicionado por la distancia entre fábrica y obra, el número de envíos, las dimensiones de las piezas y la necesidad de permisos especiales.
  • Coste de montaje en obra: equipo de izado, grúa, medios auxiliares de montaje, mano de obra especializada, juntas y sellados.
  • Coste de obra complementaria: cimentación, conexiones a instalaciones existentes, acabados interiores, urbanización. Esta parte se mantiene similar a la tradicional.

La cimentación no cambia, pero los plazos sí

La cimentación de un proyecto industrializado se ejecuta en obra con los métodos habituales. Lo que cambia es la exigencia de precisión y los plazos. Como los elementos prefabricados llegan con tolerancias estrictas, la cimentación debe replantearse con mayor precisión que en construcción tradicional. Errores de pocos centímetros que en tradicional se resolvían con ajuste de fábrica en obra, aquí pueden obligar a rehacer piezas en planta.

Esto se traduce en un coste de control topográfico más alto y, sobre todo, en un coste indirecto si la cimentación no llega lista en plazo: los camiones de la fábrica vienen programados con semanas de antelación, y un retraso en cimentación puede generar costes de almacenamiento o reprogramación.

Capítulos que aparecen y crecen

Hay capítulos que en presupuesto tradicional son casi anecdóticos y en industrializado pesan visiblemente:

  • Logística: planificación de rutas, permisos especiales para transporte, vehículos piloto, almacenamiento intermedio si lo hay.
  • Coordinación BIM y gestión documental: en proyectos serios, hay un perfil de coordinador BIM con dedicación específica.
  • Topografía de precisión: replanteo digital, comprobaciones intermedias, escaneo láser puntual.
  • Control de calidad de recepción en obra: aunque el grueso del control está en fábrica, recibir y validar cada entrega tiene un coste de jefatura técnica.

Capítulos que se reducen

Y otros que se hacen más pequeños o desaparecen:

  • Encofrados: se reducen drásticamente. Solo cimentación y conexiones in situ.
  • Andamios: en proyectos donde la envolvente llega con acabado de fábrica, los andamios de fachada pueden no necesitarse.
  • Mano de obra de albañilería tradicional: cierres, tabiquería tradicional, revestimientos cerámicos pueden sustituirse por elementos prefabricados.
  • Acopio de materiales sueltos en obra: el material llega ya transformado.

El equilibrio depende del tipo de sistema

No todos los proyectos industrializados tienen el mismo reparto. Un proyecto con módulos volumétricos tridimensionales lleva la mayoría del valor a fábrica. Un proyecto con paneles de fachada prefabricados sobre estructura in situ mantiene más equilibrio. Un sistema de placas alveolares sobre pilares prefabricados sigue otro patrón distinto.

Esto importa al comparar presupuestos: no se puede juzgar un sistema por una sola partida. Hay que mirar el coste total puesto en obra, terminado, no solo el precio por metro cuadrado de cada elemento.

En la siguiente lección

Hemos visto cómo se redistribuye el coste entre bloques. La siguiente lección entra en detalle: qué partidas concretas desaparecen del presupuesto tradicional y qué partidas nuevas aparecen al industrializar, con ejemplos del capítulo de estructura y envolvente.

Recursos

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