Control de tiempos y rendimientos
En una planta de prefabricado moderna, la jornada empieza con el reparto de la carga del día. El jefe de turno mira la pizarra (física o digital) que indica qué moldes se trabajan, qué piezas se fabrican y cuánto se espera completar antes de las dos de la tarde. A las dos, esa pizarra se compara con lo realmente hecho. Si la cifra real coincide con la prevista, todo va bien. Si no coincide, hay una conversación. Esa diferencia entre previsto y real es la materia prima del control de tiempos y rendimientos.
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