Fichas de control y trazabilidad

Si un panel de hormigón empieza a fisurar en obra dos meses después del montaje, el director de obra necesita responder rápido a tres preguntas: qué amasada de hormigón lleva esa pieza, quién la fabricó y qué controles pasó antes de salir de planta. La respuesta no se improvisa. Está en las fichas de control y trazabilidad que la fábrica ha generado durante todo el proceso de producción.

Qué es trazabilidad en CI

La trazabilidad es la capacidad de seguir una pieza prefabricada a lo largo de toda su vida útil documental: materias primas, fabricación, transporte, montaje y mantenimiento. En construcción industrializada, la trazabilidad es más exhaustiva que en obra tradicional porque la pieza se produce en un entorno controlado donde sí se pueden registrar todos los pasos.

La trazabilidad sirve para tres cosas:

  • Detectar el origen de un defecto: si una pieza falla, saber qué lote, qué amasada, qué turno y qué materia prima la generaron permite descartar piezas hermanas y aislar el problema.
  • Cumplir requisitos normativos: el marcado CE y la EHE-08 obligan a conservar registros de control de producción durante un mínimo de diez años.
  • Soportar reclamaciones y garantías: el constructor y la propiedad pueden exigir responsabilidades documentadas si una pieza no cumple lo declarado.

La cadena de fichas

En una planta de prefabricado bien organizada, cada pieza genera o se asocia a varias fichas que viajan en paralelo con ella:

  • Ficha de pedido: vincula la pieza al proyecto, al pedido del cliente, al plano de fabricación y al plano de montaje.
  • Ficha de materia prima: registra el lote de hormigón, acero, aislamiento o adhesivo utilizado. En hormigón, incluye albaranes de cemento, áridos y aditivos.
  • Ficha de producción: documenta fecha y hora de fabricación, molde utilizado, equipo de trabajo, condiciones ambientales (temperatura, humedad) y duración del curado.
  • Ficha de control de calidad: recoge ensayos realizados, dimensiones medidas tras desmolde, observaciones del inspector y resultado final (apto, apto con observaciones, no apto).
  • Ficha de expedición: fecha de salida, transporte, destino y firma de aceptación en obra.

Todas estas fichas se vinculan mediante un código único de pieza, que es el mismo que aparece marcado físicamente en el elemento y en el packing list.

El control de calidad: qué se mide y cuándo

El control de calidad en fábrica se rige por el Plan de Control de Producción en Fábrica (CPF) que define el fabricante en función del producto y la norma armonizada. Para hormigón estructural prefabricado bajo EN 13369, los controles típicos incluyen:

  • Antes de la fabricación: control de armaduras (longitud, diámetro, recubrimiento), revisión del molde, comprobación de insertos y anclajes.
  • Durante la fabricación: control de la amasada de hormigón (asiento en cono de Abrams, temperatura), control de la dosificación, registro de la hora y temperatura de curado.
  • Tras el desmolde: dimensiones generales (con tolerancia según norma, por ejemplo ±5 mm en longitud para placas alveolares), aspecto superficial, posición de insertos, resistencia mecánica mediante ensayos a compresión de probetas testigo.

El ensayo de resistencia a compresión se realiza sobre probetas cilíndricas o cúbicas tomadas de la misma amasada que la pieza, conservadas en condiciones equivalentes y rotas a 7 y 28 días. Los resultados se archivan en la ficha de producción y son auditables.

La trazabilidad como herramienta de mejora

Más allá del cumplimiento normativo, la trazabilidad bien implementada es la base del aprendizaje industrial. Cruzando las fichas se pueden detectar patrones:

  • Si un molde concreto genera piezas con defectos recurrentes, se programa su revisión.
  • Si las piezas fabricadas en turno de noche tienen más rechazos, se revisa la formación o las condiciones lumínicas.
  • Si un proveedor de árido determinado se asocia a mayor variabilidad en resistencia, se reevalúa el contrato.

Esto solo funciona si los datos se registran de forma sistemática y se analizan periódicamente. En plantas con sistemas MES (Manufacturing Execution System) integrados, esto es semiautomático. En plantas con registros en papel o Excel, requiere esfuerzo deliberado.

Trazabilidad documental para la propiedad

Al cierre del proyecto, la propiedad recibe el dossier de trazabilidad: el conjunto de fichas que demuestran que las piezas montadas cumplen lo declarado. Este dossier es parte del Libro del Edificio previsto en la LOE (Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación) y de la documentación de uso y mantenimiento exigida por el CTE.

Para una promoción residencial media, el dossier de trazabilidad puede ocupar varios cientos de páginas. En soporte digital con enlaces a las fichas individuales, se gestiona sin problema. En papel, es un volumen físico considerable que pocas propiedades llegan a consultar, pero que la dirección facultativa exige y archiva.

En la siguiente lección

Las fichas individuales se integran en el documento final que define el cierre del proyecto: el dossier de proyecto. En la siguiente lección veremos qué contiene ese dossier y por qué la calidad de su redacción condiciona el mantenimiento del edificio durante décadas.

Recursos

No hay recursos adjuntos en esta lección.