Protección y embalaje de elementos para transporte

Un panel de fachada con cara exterior de árido visto recorre 350 kilómetros desde la planta del fabricante hasta la obra. Atraviesa autopistas, paradas en áreas de servicio, una jornada de lluvia y vibraciones constantes durante seis horas. Cuando llega a obra, su cara visible debe estar exactamente como salió de planta: sin marcas, sin daños superficiales, sin oxidaciones por humedad. Esa preservación no es suerte: es resultado de un embalaje y protección bien diseñados. Esta lección entra en cómo se protege cada elemento prefabricado durante el viaje.

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