Organigrama tipo: quién hace qué
En un proyecto de construcción industrializada, los roles y responsabilidades se redistribuyen respecto al modelo convencional. Algunos perfiles tradicionales asumen funciones nuevas, otros desaparecen y aparecen figuras que no existen en la construcción clásica. Conocer este organigrama es fundamental para evitar solapamientos, vacíos de responsabilidad y conflictos entre agentes.
El organigrama tradicional y sus limitaciones
En un proyecto convencional en España, los agentes principales están definidos por la LOE (Ley de Ordenación de la Edificación): promotor, proyectista, director de obra, director de ejecución de obra, coordinador de seguridad y constructor. Cada uno tiene responsabilidades legales claras.
El problema es que este organigrama fue diseñado para un modelo donde todo se construye in situ. No contempla al fabricante como agente del proyecto, no define quién coordina la logística de piezas prefabricadas y no establece cómo se integra la oficina técnica de fábrica con la dirección facultativa.
Agentes clave en el modelo industrializado
Promotor: su rol se amplía. Además de definir el programa funcional y el presupuesto, debe decidir en fase temprana el nivel de industrialización del proyecto y participar activamente en la selección del sistema constructivo y del fabricante. Si el promotor trata la industrialización como una decisión de obra (tardía), el proyecto pierde la mayor parte de sus ventajas.
Proyectista (arquitecto e ingenieros): diseñan con lógica de fabricación desde el primer croquis. Trabajan con las restricciones dimensionales del transporte, las tolerancias de producción y la secuencia de montaje. El proyecto ejecutivo incluye no solo la documentación para licencia y dirección de obra, sino información suficiente para que el fabricante pueda producir.
Fabricante: es el agente que más protagonismo gana. No es un simple proveedor de materiales sino un agente del proyecto que participa desde las fases iniciales. Su oficina técnica desarrolla los planos de fabricación (shop drawings) a partir del proyecto ejecutivo, define las secuencias de producción y controla la calidad en planta.
Director de obra y director de ejecución: mantienen sus funciones legales según la LOE, pero su trabajo en obra cambia sustancialmente. Menos supervisión de procesos húmedos y más verificación de montaje, control de tolerancias de posicionamiento, revisión de conexiones y validación de que cada pieza se coloca según la secuencia planificada.
Coordinador de montaje: esta figura, que no existe formalmente en la LOE, es imprescindible en la industrialización. Es responsable de la secuencia de izado, la coordinación de grúas, la recepción de piezas en obra y la gestión de las interfaces entre elementos de distintos fabricantes o sistemas.
BIM Manager / Coordinador digital: gestiona el modelo digital compartido por todos los agentes. En proyectos industrializados, el modelo BIM no es solo una herramienta de visualización sino el vehículo de coordinación entre proyectista, fabricante y obra.
Responsable de logística: planifica el transporte de piezas desde fábrica a obra, define las rutas, los horarios de entrega, las zonas de acopio y la secuencia de descarga.
Cómo se relacionan entre sí
La diferencia fundamental con el organigrama tradicional no está solo en los agentes sino en cómo se conectan:
- Relación proyectista-fabricante: en el modelo tradicional es inexistente o tardía. En el industrializado es continua desde la fase de diseño.
- Relación fabricante-dirección de obra: el director de obra debe conocer los procesos de fábrica para poder validar que lo que llega a obra es conforme.
- Relación promotor-fabricante: el promotor contrata al fabricante, a veces directamente, a veces a través del constructor. El modelo contractual condiciona esta relación.
Vacíos habituales de responsabilidad
Cuando se aplica un organigrama tradicional a un proyecto industrializado, aparecen vacíos que nadie cubre:
- Nadie verifica la compatibilidad dimensional entre elementos de distintos fabricantes.
- Nadie coordina los plazos de fabricación con los hitos de obra.
- Nadie revisa los planos de fabricación antes de que entren en producción.
- Nadie gestiona los cambios de diseño una vez arrancada la fabricación.
Estos vacíos no se resuelven añadiendo más personas, sino asignando claramente estas funciones a los agentes existentes y definiendo los protocolos de comunicación entre ellos.
Al inicio de cualquier proyecto industrializado, conviene elaborar una matriz de responsabilidades (tipo RACI) que asigne explícitamente a cada agente sus funciones en cada fase. Esta matriz debe pactarse contractualmente y revisarse cuando cambia el alcance o el equipo.
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